No es una tarifa fija, y por una buena razón: el alcance se define con datos medidos, no con supuestos. Aquí te explicamos cómo se compone la inversión, qué recibes por ella y cómo llegamos a una cifra para tu caso.
La diferencia está en el diagnóstico sobre el que se construye. Nuestra implementación parte de un diagnóstico energético de Nivel 2 con mediciones en campo, así que al terminar no solo tienes un certificado: tienes una radiografía de tu consumo y un plan de ahorro con números propios.
El punto de referencia contra el cual se mide todo ahorro futuro. Construida con datos registrados en tu operación, no con promedios de catálogo.
Dónde se concentra realmente el consumo, equipo por equipo, con mediciones en campo por turno y por proceso.
Qué conviene atacar primero y cuánto rinde cada medida, con montos de inversión desglosados y análisis de rentabilidad.
Métricas para dar seguimiento objetivo mes con mes, no una carpeta que se abre solo antes de la auditoría.
Los ahorros se miden contra la línea base con el protocolo internacional de medición y verificación. No se estiman.
La misma información alimenta los reportes de sostenibilidad y el cumplimiento del régimen UPAC ante la CONUEE.
Un proyecto de certificación tiene componentes que se contratan por separado y con proveedores distintos. Conocerlos evita sorpresas al armar el presupuesto.
Trabajamos con tres modelos para que la inversión corresponda a lo que cada empresa necesita. La diferencia entre ellos no es el resultado —las tres rutas llegan a la certificación— sino cuánto del trabajo hace tu equipo y cuánto el nuestro.
Construimos el sistema completo conforme a norma, de principio a fin: documentación, línea base, usos significativos de energía, rutas de eficiencia y plan de implementación.
Tiene sentido cuando el equipo tiene poca disponibilidad y se prioriza velocidad y certeza técnica.
Tu equipo desarrolla los documentos del sistema y nosotros revisamos, corregimos y resolvemos las dudas técnicas. Esquema de iguala mensual con costo predecible.
Tiene sentido cuando el equipo quiere involucrarse y se busca equilibrio entre costo y autonomía.
Formación técnica y administrativa profunda sobre el Sistema de Gestión de la Energía. Tu equipo aprende implementando su propio sistema, no en teoría.
Tiene sentido cuando se busca autonomía de largo plazo y ya hay bases internas.
Ninguna planta empieza de cero. Antes de cotizar revisamos qué parte del camino ya está hecha, porque eso define el alcance real del trabajo —y por lo tanto la inversión.
Una planta que ya opera con varios sistemas ISO y tiene auditores internos formados recorre un camino distinto al de una que parte de cero. Las dos certifican; el esfuerzo no es el mismo, y la inversión tampoco.
Revisar mi punto de partidaCuatro pasos, en este orden. Cada uno reduce la incertidumbre del siguiente, y por eso la propuesta formal llega con alcance cerrado y no con rangos abiertos.
Si todavía no sabes si la obligación te aplica, o si aún no tienes un diagnóstico, hay una entrada más natural que la certificación.
Los umbrales, el cambio de voluntario a obligatorio en la ley y qué exige el régimen ante la CONUEE.
Ver guía →DiagnósticoEl punto de entrada habitual: saber dónde se va la energía antes de decidir cuánto invertir.
Ver servicio →ServicioEl alcance completo de la implementación, etapa por etapa, hasta el certificado.
Ver servicio →Una conversación técnica de treinta minutos suele bastar para definir el alcance y decidir si el siguiente paso es el análisis de brecha.